domingo, febrero 03, 2008


Humanización de la Consciencia

La celebración del V Congreso de Psicoterapia organizado por AVEPSI en Caracas del 14 al 17 de Junio 2007, enmarcado en LO FEMENINO, ANATOMIA DE SUS DESTINOS, marca un hito en cuanto a la aportación a nuestro trabajo como psicoterapeutas en el proceso de ayudar a hacer consciente los aspectos inconscientes e integradores de la personalidad. Nos aporta además como mujeres y como hombres en el reconocimiento de aspectos femeninos de nuestra psique y aporta a la consciencia colectiva para enrumbar a nuestra sociedad hacia una verdadera integración de los aspectos simbólicamente femeninos y por tanto hacia la humanización de nuestras vidas.

LO Femenino entonces nos atañe, no solo a nosotras como mujeres modernas que con el desesperado y justificado afán de conquista por espacios laborales equitativos y derechos civiles igualitarios nos hemos disociado de nuestra esencia, de la maternidad, de la intuición y del impulso creativo. También atañe al hombre porque está mayormente disociado de lo que es esencialmente femenino en él, las emociones, los sentimientos, la compasión, la indignación, para hacer predominar el “Logos”, la razón, la lógica muchas veces vacía, alejada de la realidad. Lo femenino también atañe a la Sociedad y a la Política en cuanto que representa un factor estructurante, holístico, humanizador e integrador de diferentes visiones y emociones colectivas, también como contenedor de angustias, como visor para la justicia e injusticia y como generadora del potencial creativo y constructivo de toda sociedad.

Carlos Amadeu Botelho Byngton, nacido en Brasil, médico, psiquiatra, educador e historiador, con post-grado en el Instituto Jung en Suiza, amplia el concepto de Arquetipo. Al estudiar el proceso de transformación socio-cultural de América Latina, formuló la Teoría Arquetípica de la Historia basada en Hegel, Jung, Bachofen y Erich Neumann (2002) Para Byngton está claro que cualquier emoción (alegría, miedo, amor, odio o incluso la envidia, etc.) ejerce una función estructurante en el individuo y actúa para bien o para mal dependiendo de la elaboración simbólica que este haga, si es más inclusiva (arquetipo femenino) será más esclarificadora de la consciencia, pero si por el contrario se represa o se estigmatiza o se polariza, la spique se enferma, se disocia y se torna en un proceso destructivo. Esta misma función estructurante la ejerce el malestar o bienestar de una cultura sobre la sociedad y sobre los sistemas políticos que dirigen nuestros países. Por ejemplo, “un político corrupto”. “El político” es una función estructurante de un sistema en una sociedad y “la corrupción” también ejerce simbólicamente una función estructurante en tanto que genera un malestar, rabia, ansias de justicia que llevado de manera constructiva el sistema lo llevará a poner límite a esta situación a mostrar que esta conducta se castiga y a depurar el sistema. En cambio tendrá una función destructiva si se reprime el hecho de la corrupción, si se esconde, se convierte en tabú y se disocia, si se niega, porque pierde el sentido reparador de un malestar social. En este sentido las funciones estructurantes de una sociedad ejercen un rol ético sin importar el tinte del sistema político dominante.

Lamentablemente la historia de la humanidad ha estado dirigida desde hace miles de años por sistemas patriarcales (arquetipo de lo masculino) en los que ha predominado la ambición de poder, luchas por la conquista de territorios llegando incluso hasta la moderna civilización del siglo XX en la que las guerras mundiales casi devastaron el planeta y aún en el siglo XXI sigue la amenaza de una devastación total. El sistema patriarcal tiende a polarizar los sistemas sociales y políticos en pro del dominio del poder y aún cuando por un lado estimula las artes, la educación y la cultura, por el otro lado, contradictoriamente represará lo que frene o lo que esté en contra de su dominio político, económico o territorial. Lo mismo que hace la religión con el pecado.

Como mujer, como ciudadana y psicoterapeuta a la luz de esta teoría humanista y arquetipal de la transformación social lucharé con más empeño por la inclusión de lo femenino en el lenguaje, en la cultura, en la familia, en la escuela, en las artes, en la literatura, en los trabajos, en la maternidad y en nuestros sistemas políticos para lograr una verdadera Humanización de la Consciencia Individual y Colectiva porque como refiere Byngton “las grandes conquistas de la humanidad han sido ejercidas de forma creciente dentro de los patrones de Consciencia de los arquetipos (femeninos) de Alteridad y de la Totalidad (1996). Es esto lo que explica el inmenso desarrollo (de nuestra humanidad) desde Renacimiento”.

Carmen Elena Ochoa

FOTOS: Lilya Cornel